feb 23 2008

OVNIs y la estadística de sucesos improbables

Tag: Generalahc @ 3:22

Leyendo el post en Microsiervos sobre el problema de los taxis de colores, me ha venido a la mente un problema análogo, y cuya discusión (espero) levantará ampollas en el mundo de la ufología.

Supongamos que los OVNIs legítimos (es decir, verdaderas naves voladoras venidas de otros mundos) existen, y que, de hecho, una de cada mil cosas "raras" que vemos en el cielo sea verdaderamente una máquina alienígena. Supongamos también que un ufólogo de los buenos sea capaz de distinguir un OVNI auténtico de otros objetos hechos por el hombre o fenómenos atmosféricos 9 de cada 10 veces (que me parece más que razonable, dadas las circunstancias). ¿Cuál es la probabilidad de que, si este ufólogo ve un OVNI esta noche, sea auténtico?

Imaginemos 1000 ufólogos como éste, repartidos por el mundo, que observan 1000 fenómenos OVNI. De éstos, 1 será un verdadero encuentro en la Tercera Fase, y el resto: fenómenos atmosféricos, meteoritos, aviones, satélites, etc. Como los observadores expertos tienen un 90% de probabilidad de acierto, el 90% de ellos, 900, identificará correctamente el falso OVNI; pero los otros 100 lo considerarán como auténtico. Por desgracia, sólo uno de ellos habrá visto el único OVNI auténtico, por lo que el 99% de los expertos que creen haber visto un OVNI están equivocados.

Esta anti-intuitiva estadística de objetos improbables aparece mucho en astrofísica, y no siempre sabemos tenerla en cuenta. Cuando intentamos seleccionar objetos escasos en grandes muestras (por ejemplo, separar cuásares de estrellas por sus colores ópticos) o calcular la probabilidad relativa de dos o más soluciones (por ejemplo, midiendo redshifts fotométricos), estamos afectados por este tipo de problema, y si no lo tenemos en cuenta, llegaremos a conclusiones absurdas.


feb 08 2008

¡Interferencias!

Tag: El día a día de la Astronomíafranwerst @ 16:40

Coincide que esta noche estoy observando de manera remota desde el Istituto di Radioastronomia de Bologna (Italia) con el radiotelescopio de 100-m de diámetro situado en Effelsberg (Alemania). Las observaciones consisten en escanear una serie de cuásares lejanos cuya emisión en radio recorre un gran porcentaje del universo hasta llegar finalmente al radiotelescopio. Se trata por tanto de obtener una medida de su brillo en diferentes bandas o frecuencias. Hasta aquí, todo fenomenal.

Sin embargo, esta noche me he topado con algo que no me esperaba... Por algún motivo que desconozco, un avión, probablemente militar, equipado con un sistema radar como este, acaba de sobrevolar las inmediaciones de Effelsberg con las consecuencias que ahora os muestro:

Aquí podéis ver en la gráfica de la izquierda la (debilísima) señal de uno de los cuásares que observo. A la derecha aparece lo que se observa solo un segundo después en la misma región del cielo: fijaos en la escala vertical que es mucho mayor en la imagen de la derecha, lo que indica que la interferencia causada por el avión es muchísimo más intensa y enmascara completamente la señal del cuásar.

Por suerte y por desgracia nuestra atmósfera está plagada de señales radio de todo tipo generadas por el hombre, para comunicaciones, radares, satélites GPS, telefonía móvil, etc, etc, etc.. Existen a pesar de todo leyes nacionales y organismos internacionales cuya finalidad es regular las emisiones radio y velar por la protección de determinadas bandas de radio, por su interés científico en radioastronomía. Sin embargo estas leyes no siempre se cumplen, sobre todo cuando priman jugosos intereses comerciales o por ejemplo en este caso militares.